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Filtros que contaminan nuestros pensamientos: Claves para directores de agrupaciones musicales

Cuando estás dirigiendo una agrupación musical, los pensamientos y las percepciones como director juegan un papel esencial. Según Fernando Botella y Daniel Abad, existen varios filtros cognitivos que pueden contaminar nuestros pensamientos, afectando nuestra capacidad de liderar de manera efectiva. Identifica cómo estos filtros pueden manifestarse en la dirección y cómo superarlos para fomentar un entorno de trabajo armonioso y productivo.

 
 

 

 

1. Suposiciones

Como director, es fácil caer en la trampa de hacer suposiciones sobre las habilidades o la motivación de nuestros músicos. Estas suposiciones pueden basarse en TUS experiencias pasadas o en TUS percepciones sin fundamento. Es esencial abordar cada ensayo con una mente abierta y permitir que cada músico demuestre sus capacidades sin prejuicios.

Nota: en una suposición, somos nosotros quienes inventamos la información omitida.

¿Cómo?

Dedica parte de un ensayo para que cada músico comparta sus propias metas y desafíos personales en relación a la pieza en la que están trabajando. Puede ser en forma de reunión, juego o debate.

2. El pasado

Traer a la mente experiencias pasadas, especialmente negativas, puede influir en cómo abordamos situaciones actuales. Por ejemplo, recordar un ensayo fallido puede generar inseguridad en la planificación de futuros ensayos. Incluso haber tenido un mal día puede afectar tu desempeño en el ensayo. Es vital centrarse en el presente y construir a partir de experiencias recientes y positivas.

¿Cómo?

Comienza cada ensayo con una breve sesión de mindfulness o meditación guiada (5 min.) para centrar a todos en el momento presente.

3. Etiquetas

Etiquetar nuestras ideas, incluso acciones, o las de otros de manera negativa puede desfavorecer la creatividad, la autonomía y la proactividad. Como directores, debemos fomentar un ambiente donde todas las ideas y acciones se consideren y se evalúen de manera justa. Evitar términos como “mala idea” o “eso está mal” y reemplazarlos con preguntas constructivas puede abrir nuevas posibilidades: ¿Cómo puedes hacerlo de otra manera? 

¿Cómo?

Realiza una sesión de brainstorming y pide a los músicos que sugieran ideas para mejorar una pieza o una sección del ensayo. Anota todas las ideas en una pizarra sin comentarios negativos. Después, revisad y discutid las ideas constructivamente.

4. Anticipar resultados negativos

Somos expertos en visualizar los resultados negativos que pueden surgir en el futuro. Esto puede limitar nuestras decisiones y acciones. En lugar de preocuparse por un concierto que podría salir mal, es más productivo centrarse en la preparación y en las soluciones para posibles problemas. La confianza en la preparación y en el equipo es clave para contrarrestar este filtro. Para ello, es importante poner foco en el proceso por encima del resultado.

¿Cómo?

Antes de un concierto o ensayo importante, guía a los músicos a través de una visualización positiva. Pide a los músicos que se sienten cómodamente y cierren los ojos. Luego, descríbeles el escenario del concierto ideal, cómo suenan perfectamente, cómo el público aplaude. Permite que cada músico visualice su mejor actuación.

5. Mala gestión emocional

Permitir que las emociones controlen nuestras respuestas puede llevar a decisiones impulsivas. Un director debe ser consciente de sus emociones y tomarse el tiempo para responder de manera calmada y razonada, especialmente en situaciones de alta presión. Y algo esencial: dar un comentario positivo, hazlo en público; un comentario negativo, mejor en privado.

¿Cómo?

Cambia tu perspectiva para reducir la carga emocional negativa y encontrar aspectos positivos en la situación. Esto se llama Reencuadrar y es una técnica de PNL (Programación Neurolingüística) que te permite cambiar la interpretación de una situación negativa. Pregúntate: “¿Cómo puedo ver esta situación de una manera diferente y más positiva?” Por ejemplo, si un músico comete un error, en lugar de verlo como una falta de habilidad, míralo como una oportunidad para el aprendizaje y mejora.

6. Exageraciones y generalizaciones

Generalizar los errores de un ensayo e interpretarlo como que “SIEMPRE sucede” es una trampa común. Es importante evaluar cada situación de manera objetiva y específica. Reconocer los logros individuales y colectivos sin exagerar los contratiempos fomenta un entorno más positivo.

Nota: la palabra “siempre” o “nunca” debe utilizarse con precaución. Caemos en la trampa de emplearlas cuando algo ocurre más de dos veces: “Siempre nos equivocamos en este compás”, “nunca vienes a los ensayos”.

¿Cómo?

Después o durante de cada ensayo, dedica tiempo a una evaluación objetiva de lo que se ha logrado. Puedes entregar post-it a cada músico para que anote dos cosas positivas y una mejora.

7. El mapa no es el territorio

Nuestras interpretaciones pueden no siempre reflejar la realidad. Es fundamental buscar la perspectiva de los músicos y otros miembros del equipo para obtener una visión más completa y precisa de la situación. La comunicación abierta es clave para superar este sesgo.

Nota: la palabra “siempre” o “nunca” debe utilizarse con precaución. Caemos en la trampa de emplearlas cuando algo ocurre más de dos veces: “Siempre nos equivocamos en este compás”, “nunca vienes a los ensayos”.

¿Cómo?

Regularmente, realiza sesiones de retroalimentación donde los músicos puedan compartir sus percepciones del ensayo o concierto. O, si están preparados, utiliza la técnica del Braintrust que emplea Pixar.

Reconocer y superar estos filtros que contaminan nuestros pensamientos puede transformar la forma en que dirigimos y conectamos con nuestra agrupación musical. La neurociencia nos muestra que nuestros cerebros son plásticos y capaces de cambiar. Al cultivar una mentalidad abierta y positiva, podemos liderar con más eficacia, creando una cultura de trabajo en equipo de éxito.

Fuente: Abad Casanova, D. y Botella, F. (2023). Vivir con música. Kolima Books.