Maestro en Educación Musical, trompista, director e inventor de música.
XIV. Los procesos de la metacognición: Curación de contenidos, anotaciones y reflexiones sobre el libro «¿Cómo aprendemos?» de Héctor Ruíz
XIV. Los procesos de la metacognición: Curación de contenidos, anotaciones y reflexiones sobre el libro «¿Cómo aprendemos?» de Héctor Ruíz

XIV. Los procesos de la metacognición: Curación de contenidos, anotaciones y reflexiones sobre el libro «¿Cómo aprendemos?» de Héctor Ruíz

Aprender a aprender, para mí, es de las competencias más importantes que debe adquirir el alumno/a en su proceso de aprendizaje. Supone llegar al eslabón más alto del proceso cognitivo, la metacognición, es decir, que el estudiante piense y reflexione sobre sus procesos cognitivos.

El autor habla de que la realización de cualquier tarea puede descomponerse en varios procesos según los procesos metacognitivos:

1. Evaluación de la comprensión de los objetivos de aprendizaje.

Cuando el docente da una información sobre una tarea a los estudiantes, estos, automáticamente, tratan de comprender la información a partir de sus experiencias previas, por lo que, posiblemente, no hayan atendido al resto de instrucciones que ha planteado el profesor. Puede ser útil que ellos mismos intenten decir cómo se realiza la tarea o mostrarles una rúbrica con los indicadores de aprendizaje.

2. Estimación de las propias debilidades y fortalezas con respecto al objetivo de aprendizaje.

Una vez dada la información, el alumno/a valora si es capaz o no de realizar la tarea. Esta parte está muy ligada a sus expectativas y creencias. Es muy importante crear una cultura de esfuerzo y constancia, fomentando una mentalidad de crecimiento que permita al alumno/a progresar con las estrategias adecuadas y alcanzar óptimos resultados.

3. Planificación de la tarea de aprendizaje.

¿Quién planifica la tarea antes de realizarla? A menudo, nos iniciamos en ella sin prestar atención a su nivel, extensión, necesidades, materiales… Esto puede afectar al tiempo de realización y, en consecuencia, a la ansiedad de no poder cumplir el plazo de entrega.

En este sentido, el autor plantea ayudar a nuestros estudiantes con ejemplos de planificación o que la propia planificación sea el objetivo de la actividad. También podemos usar rúbricas que muestren al alumno/a las características que deben conseguir para tener éxito en la tarea.

4. Selección de estrategias para alcanzar los objetivos de aprendizaje.

Cuando la planificación está clara, es momento de coger las estrategias y herramientas adecuadas para que nuestro esfuerzo y tiempo sea eficaz. Muchas veces tenemos la creencia de que estudiar mucho tiempo es más productivo pero, quizá, sea más eficaz estudiar periodos cortos y combinar el estudio con otra actividad diferente. Nuestra atención tomará un respiro y podrá recuperarse para volver a la tarea. También puede ser acertado no estudiar “de memoria” y abordar el tema o tarea desde diferentes contextos. Y, por supuesto, evocar la información siempre nos ayudará a interiorizar el contenido, bien sea escribiendo apuntes, haciéndose preguntas o explicándoselo a alguien.

5. Ejecución del plan y monitorización de su desarrollo y resultados.

Puestos en marcha, es necesario una autoevaluación con regularidad para comprobar que vamos por el camino correcto. Como decía, la evocación puede darnos pistas de los logros y de las mejoras.

6. Reflexión sobre la idoneidad del plan elegido y realización de ajustes.

Es posible que seguir el camino correcto conlleve mayor esfuerzo, dedicación y tiempo, pero nos proporcionará mejores resultados si dichas estrategias son las adecuadas. Tenemos que valorar nuestro plan y tener la agilidad de rectificarlo si no es efectivo.

Estos pasos son muy necesarios para la autonomía del estudiante, ya que el docente no estará siempre para acompañarlo en su aprendizaje. Y en estos tiempos que corren de COVID-19 necesitamos que nuestros alumnos/as, desde casa, sean independientes y autónomos en su tarea.